miércoles, 29 de octubre de 2014

Hacer cosas como una niña

¿ Cuándo empezamos a aprender a ser niñas? ¿Qué significa hacer algo como una niña?
Es evidente que las presiones culturales van llenándonos de prejuicios. Pinchad en el siguiente enlace:Hacer las cosas como una niña

Después debatid sobre el tema que plantea el corto.

Materiales para trabajar la coeducación

Pincha en el siguiente enlace para descargarte algunos trabajos con los que podrás trabajar la coeducación en clase:Coeducación en Secundaria y Bachillerato

App " DetectAMOR"

Dafne Waterhouse

Probablemente en las relaciones amorosas de los jóvenes es el campo en el que persisten y se revitalizan viejos estereotipos que pensábamos que se iban a desterrar. ¿ Qué podemos hacer entre todos para que cambien los rancios ejemplos? ¿ Qué hace la sociedad ? ¿ La familia cuenta? ¿ La escuela? ¿ La iglesia?
Desde todos los ámbitos se podría trabajar: mujeres y hombres cooperando juntos...
El Instituto Andaluz de la mujer ha creado la APP " DetectAMOR" con la finalidad de sensibilizar y prevenir la violencia machista en la juventud andaluza. Pincha en el siguiente enlace para saber más sobre esta aplicación:DetecAMOR



lunes, 20 de octubre de 2014

Las trabajadoras de Apple y Facebook : políticas de apoyo a las mujeres-

Apple y facebook pagan a sus empleadas por congelar sus óvulos  para  posponer su maternidad. Esta noticia ha saltado a todos los medios de comunicación la semana pasada. En el siguiente enlace podrás informarte :La política de conciliación familiar de Apple y Facebook.

Eleconomista.es

Lee el siguiente fragmento de esta noticia :
Los dos gigantes de Silicon Valley pagarán hasta 20.000 dólares por la congelación de óvulos de aquellas mujeres que lo soliciten por motivos no médicos y de esa forma retener el talento femenino en sus empresas. Según informaron varios medios de Estados Unidos, la iniciativa está dirigida a quienes quieran aplazar su deseo de ser madres y concentrarse en su carrera profesional. 
La compañía de Mark Zuckerberg comenzó su programa en enero de este año, y Apple ofrecerá el beneficio a principios de 2015. El procedimiento de criopreservación de ovocitos en Estados Unidos cuesta 10 mil dólares, con un coste medio adicional de 500 por año para mantener el almacenamiento de huevos congelados. 
"Seguimos expandiendo nuestros beneficios para las mujeres, con una nueva política de permisos por maternidad, junto con criopreservación y almacenamiento de óvulos como parte de nuestro extenso apoyo a los tratamientos contra la infertilidad. Nosotros queremos darles poder a las mujeres en Apple para que realicen el mejor trabajo de su vida mientras cuidan a sus seres queridos y crían a sus familias", dice el comunicado de Apple.Por su parte, un portavoz de Facebook explicó que el motivo de esta idea es continuar demostrando que sus empleados y sus familias son de gran interés para la compañía. "Siempre estamos contemplando mejoras en nuestros seguros sanitarios que se ajusten a sus necesidades. Seguimos ampliando la cobertura para mujeres con la opción de maternidad extendida, con la preservación de óvulos y su almacenamiento”, aseguró.  ( www. Clarín.com)


Debatid en clase sobre esta noticia:

  • ¿ Qué opinión tenéis sobre esta "curiosa iniciativa" en la que son las empresas las que deciden cuándo sus empleadas pueden ser madres?
  • ¿ Política de " conciliación familiar " o " políticas de consolidación del crecimiento empresarial"?
  •  ¿ Apoyo al talento femenino?
  • ¿ Hacia qué sociedad vamos? ¿ Somos realmente libres o estamos secuestrados por el " crecimiento y enriquecimiento empresarial"?

sábado, 28 de junio de 2014

María Wonenburger, gran dama de las Ciencias Exactas




El Páis

Referencia mundial en las matemáticas, artífice “del salto al álgebra de los infinitos” como resumía una de las complejas teorías científicas, la de Kac-Moody, que la hizo célebre en la otra orilla del Atlántico, se fue el pasado sábado con la misma discreción y humildad con la que vivió las últimas tres décadas al pie de la misma ría coruñesa de O Burgo en la había nacido hace 86 años. “Feliz”, acostumbraba a responder María Wonenburger Planells (Oleiros, 1927) cada vez que se le preguntaba qué tal estaba.
La felicidad era, para esta mujer menuda y risueña, haber logrado mantenerse ajena a la fama o los homenajes para dedicarse toda su vida a “jugar con los números y pensar”. Licenciada en Matemáticas con la primera promoción en Madrid (1950), fue también pionera en conseguir una cotizada beca Fulbright (1953), lo que le dio carta de embarque para el continente americano. Allí, entre 1960 y 1983, su entrega a la investigación y la docencia le permitió hacer una brillante carrera, primero en Canadá y luego en Estados Unidos, y la convirtió en una admirada algebrista. Eso para gran parte de la comunidad científica internacional, pero no en su tierra natal, donde María fue ninguneada reiteradamente.
Con apenas 30 años, logró doctorarse por la prestigiosa Universidad de Yale, de la mano del algebrista más importante del siglo XX, Nathan Jacobson. Pero en la España de la dictadura franquista ser mujer y científica no era bien visto. Y ese título tan cotizado de nada valía a los ojos ciegos del régimen. De sencillez extrema hasta el final de sus días y “de mente abstracta”, como le gustaba subrayar, la joven catedrática se vio obligada a doctorarse de nuevo en Madrid en 1960, por segunda vez, con ni siquiera la garantía, relataba entre risas, de poder optar luego a unas oposiciones de profesora para “conseguir, a lo mejor y con un poco de suerte, una plaza” en algún instituto.
Aquel segundo título de doctora —al que se añadiría un tercero, el honoris causa que le otorgó en 2010 la Universidad de A Coruña—, perdido en los oscuros meandros de la dictadura, tardaría medio siglo en serle enviado. Lo recibió en su retiro coruñés en 2008, coincidiendo con los reconocimientos y redescubrimiento de su figura que le brindaron sus colegas españoles al aprender por casualidad la galleguidad de la Wonenburger que tantas veces citaban como referencia. La sonoridad germana de su apellido, nieta de una acomodada familia de origen alsaciano con una próspera fundición en A Coruña, le permitió permanecer dos décadas en el anonimato cuando regresó a su ciudad natal en 1983, dejando su brillante carrera internacional, para cuidar de su madre enferma.

Ese segundo ninguneo en su tierra no fue, no obstante, a su pesar. Agradecía pero rehuyendo de todo bombo, con esmerada sobriedad, los muchos homenajes de los últimos años. Pero su pasión eran los números. Y a ello se entregó hasta el infinito.  
17 de junio, El País, Paola Obelleiro